jueves, 27 de agosto de 2015

PORCHE DEL PINAR DE LILLO

 A pesar de los 30 kilómetros que separan Boñar del lugar, hace ya más de veinte años que vengo visitando con bastante frecuencia este lugar, que tanto se podría llamar El porche del Pinar de Lillo como el jardín trasero de la Cascada del Espíritu de las Aguas.
     Lo encontrarás al otro lado de la carretera (puente) de la Cascada del Espíritu de las Aguas o antes de cruzar la barrera que da entrada al Pinar de Lillo.
      Hace ya muchos años, en los de campamentos y aulas de naturaleza, que ofertamos a la Junta de Castilla y León la elaboración de una guía: carteles, ruta, paneles informativos... y nunca hubo una respuesta. Este lugar sería el ideal para colocar una pequeña caseta o paneles informativos y/o interpretativos del Pinar de Lillo.
     La Junta sacó una normativa de protección del Pinar de Lillo que más bien habría que decir que de lo único que se preocupaba era de prohibir. Un lugar tan especial como el Pinar de Lillo, acogido a prohibiciones, no goza de una verdadera política de protección, difusión, disfrute..... Por no tener no tiene ni un mal cartel anunciador. (Entre otras cosas debe ser para que no se de una demanda excesiva de visitas ...)
     Dejemos las lamentaciones y el Pinar de Lillo por ahora y vayámonos
  con el Porche del Pinar de Lillo.
     Las visitas a este lugar creo que han sido todos los años desde que empezamos con los campamentos, y algunas en más de una ocasión  como se puede ver en distintas épocas del año.
Cada visita a la Cascada suponía una  visita a este lugar, otra cada vez que he entrado al Pinar de Lillo; y también son muchas las veces en que ido por el simple hecho de pasar un rato al lado del río y a la sombra de las hayas y abedules o para almorzar o merendar en un lugar agradable y con una rica vegetación.
     El lugar no creo que llegue a los mil metros cuadrados, pero además de ser un buen sitio de descanso o de preparación para la visita del Pinar contiene una gran variedad de  especies vegetales (una considerable representación de lo que se encontrará en él)
     Algunas de las especies, mejor que nombrarlas o describirlas será verlas en fotografía.



        Si me parece necesario hacer una mención especial de una planta,  que según algunos es un endemismo: La cola de caballo. (Equisetum sylvaticum) que no es la frecuente cola de caballo (e. arvensis) En más de una ocasión he intentado aclimatarla a mi jardín silvestre, pero no  ha sido posible. Ya veremos si vuelvo a intentarlo.
     A lo interesante del lugar se le podría poner una pega o fallo: No hay una fuente.
     Si bien es cierto que en más de una ocasión, y más estando solo y no habiendo tenido la previsión de llevar cantimplora, he bebido del arroyo y no será de extrañar que no fuera la última vez.
      Las aguas son cristalinas prácticamente todo el año. Salvo cuando se producen torrenteras por lluvias o gran deshielo.
      Y el arroyo es excelente lugar para refrescar la bebida o fruta del almuerzo o merienda.
    Algún mal recuerdo también guardo de las vistas: Dos ocasiones. La primera hace años: La sorpresa fue monumental al llegar y ver la explanada arrasada, que no despejada o adecentada. 
 Habían pasado 
máquinas eliminando arbustos, hierbas, algún arbolillo y flores- plantas (algunas de ellas protegidas). ¿Quién dio la orden? Los de las prohibiciones?. Claro, puede que nunca vieran este lugar como un lugar de interés donde poder hacer algo más que protegerlo con prohibiciones.

    La otra decepción es el estado en que se encuentra actualmente. Es un espacio en el que difícilmente se puede transitar. Arbustos que se han apoderado del terreno y dificultan la visión de flores y plantas pequeñas.

     Pueden verse fotografías muy hermosas del agua pero si  uno no escucha su música, su conversación, es como si le faltase su alma, la vida. Por eso en más de una ocasión incluiré los sonidos del agua. (que siempre será una aproximación a lo escuchado y vivido en la propia naturaleza).









     
     

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